lunes, 4 de febrero de 2019

Tos o muerte?.08/08/2017.

No se cual es la razón, pero empiezo a sentir picazón en mi garganta y ya imagino las derivaciones del caso!; seguramente mis defensas inmunológicas bajas están llamando con sus manitos, a todo bicho microscópico que vuela: vengan aquí, que el Fierro está regalado!. Ya bastante preocupado, pido un te caliente con limón como para suavizar la molestia; me lo trae la Gallega con su típico apoyo anímico espiritual: _Y ahora que te duele?. _Me pica un poco la garganta!. _Ah!, ya sé, culpa mía que ventilé la pieza!. _No, mía por elegir cirugía bypass!, viva. _Bueno no te vas a morir por un dolor de garganta!. Es muy cierto, nadie se muere por dolor de garganta, eso lo tenía claro hasta que de tanta picazón, me produce un acceso de tos!. A mierda, eso sí que fue áspero!, pensé que me descosía los alambres del pecho y mi pobre maltrecho corazón rebotaría en el cielorraso!. Proyecto que si semejante dolor me causa, aun bajo efectos del Tramal, no quiero ni pensar que será de mi al pasar de las horas!; recuerdo al cirujano autorizarme tomar ibuprofeno 600 por si lo necesitaba, por lo que empiezo a buscar el calmante tan desesperado casi como adicto a la merca inyectable!, por suerte lo encuentro en mi mochila/farmacia y me quedo mas tranquilo; tengo la opción B. Otro tema que olvidé, es la poca cantidad de Tramal que me queda!; si bien son pocas gotas las que tomo, es bastante pequeño el frasquito que me dieron en el hospital; asi que ahora con las malas nuevas, no puedo quedarme sin el calmante. Mando un mensaje a la farmacia, preguntando por stock: _Tenés Tramal 100mg?. A los pocos minutos recibo respuesta: _Ay no Paco!, tengo otros calmantes parecidos, pero ese recién te lo puedo traer mañana por la tarde. Tengo Calmador que viene al 5%, si no tenes mas te mando este. _Si, mandámelo porque no creo que me alcance hasta mañana. _Ok Paco, mandala a Yanet con la receta, porque sin receta archivada no puedo entregarlo!. Ah!, o sea que el calmante está dentro de las drogas peligrosas; bueno, ya que nunca tomé algo parecido, no creo terminar adicto. Vuelve la gallega con el Calmador, lo dejo dentro del arsenal farmacéutico y sigo con mi rutina televisiva; solamente interrumpida por esa tosecita molesta, que me repercute hasta lo más íntimo de mi ser!. Van pasando las horas, a medianoche tomo las ultimas gotas de Tramadol que quedaban; así, a las seis de la mañana arranqué con el Calmador, sin tener en cuenta o comparación, que la dosificación del calmante no era la misma!. Ya a media mañana, cada acceso de tos me dolía un poco más; ya comienza a preocuparme, pero para no entrar en pánico trato de pensar otra cosa, vuelvo al libro que estaba leyendo sin lograr concentrarme en la lectura. Vuelvo a tomar Calmador al mediodía, almuerzo liviano, ya que la tos me tiene a mal traer; intento dormir un poco y se me hace imposible, ya por la tarde el dolor en el pecho es demasiado importante para ignorarlo; mi paranoia hace lo suyo, casi por reflejo desconfió del calmante, todo paranoico hipocondríaco sospecha de todo el mundo, pero la experiencia te dicta el planteo: ¿Qué fue lo último que cambié?. Llamo a mi hermana por teléfono y lo primero que me apunta: _No Paco!, es distinta la concentración del calmante; tenés que tomar el doble de gotas!. _Uh!, me cago; y ahora que hago?. _No te asustes, tomá 25 gotas; ya te va a ir calmando!. Fue una utopía, no me calmó nada; llamo a la Farmacia preguntado por mi pedido: _No Paco, recién mañana me envían Tramal; ¿no te sirve el que te mande?. _No, me duele cada vez más; ya tomé ibuprofeno, pero ni mu!. _No puede ser!, esperá que busco la posología de los dos y te llamo. A los pocos minutos me llama y casi a los gritos: _No Paco!, el Tramal tiene mucho más concentración!; para equipararlo tenés que tomar 50 gotas de Calmador!. _Uh Gracias, me vuelve el alma al cuerpo!; pensé que me estaba descosiendo el pecho!. _Ja, ja no te asustes, tomá 50 gotas, que ya mañana te llega el Tramal.

sábado, 19 de enero de 2019

Me cagaron de nuevo. 07/08/2017.

Por fin en casa, voy planificando fríamente mis movimientos; no tengo problemas en subir por las escaleras, ya que siempre pensando en que llegaré a viejo, fue diseñada con escalones de 13 centímetros de alto, facilitando la subida sin esfuerzo de piernas y sin riesgo de caídas. Me instalo en el dormitorio, voy acomodando la pila de medicamentos, agua, galletitas, control remoto, celular y tablet, todo a mano como para no molestar a nadie. Obviamente que mi Gallega no estaba de acuerdo, ella prefiere no tener que subir las escaleras, pero su empecinamiento de ventilar toda la casa, no hace posible la mediación con mi estado de salud!; así remarco mi coto de supervivencia, mi dormitorio, un espacio pequeño, ubicado a tres metros del sanitario, para uso exclusivo. Después de unas horas de acomodado llaman a la puerta, empleados de la empresa telefónica, atiende Yanet: _Buenos días señora, venimos por el cambio en el servicio de internet. _Ah!, pero mi marido está recién operado; a ver, déjenme preguntarle. Sube protestando al dormitorio y empieza el cuestionamiento: _Porqué justo vienen ahora?, vos los llamaste?. _No Mami, hace como un mes que cambie el servicio y me tenían que cambiar el router. _Y que les digo?. _Decile que anda bien por ahora, que cualquier problema yo les vuelvo a llamar. _Ah, pero porque no bajas y hablas con ellos, que yo no entiendo nada. No hay forma de cambiar su postura, cuando se lanza en una dirección, es como un misil teledirigido, no hay manera de disuadirla; así que vuelvo a bajar lentamente por la escalera y voy escuchando a mi Gallega: _Mire señor!, hace una semana lo operaron del corazón a mi marido y tiene que cuidarse. _Así que no lo hagan enojar como siempre!. _No señora!, por favor, deje venimos en otro momento, no queremos molestar!. _Si ustedes no saben como se pone de nervioso cada vez que habla por teléfono con ustedes; y no quiero que pase ahora, justo que lo han operado!. Si, mi historial de reclamos y cuestionamientos con estos estafadores, es asombrosa; tienen el monopolio asegurado, los usuarios cautivos y todas las mañas de las corporaciones multinacionales: cuando te ofrecen los servicios, son Papa Noel; cuando facturan son la mismísima encarnación del Diablo. _Disculpen, pero recién hoy me voy acomodando en casa. _Si don Achaval, no se haga problema, veníamos por el cambio de servicios, pero volvemos en otro momento; le anda bien?. _Si, por ahora anda y tengo conectado un extensor de WiFi para la casa del fondo, así que si me cambias el router ahora, voy a tener que configurarlo de nuevo. _No, entonces dejamos todo como está; nos firma el parte técnico y listo. _De acuerdo, si tengo algún problema los llamo. Les firmé la hoja de trabajo, saludaron amablemente; volví a mi dormitorio agradeciendo haber solucionado bastante rápido el asunto, la Gallega siguió acomodando ropa y mientras conectaba la Tablet me avivo de un pequeño detalle: no me dejaron el router nuevo!. Suelto un insulto en voz alta y al escucharme pregunta: _¿Que pasó?. _Me cagaron de nuevo, que mal nacidos!, me cagaron de nuevo!.

martes, 8 de enero de 2019

Et home. 07/08/2017.

Hace solo una semana estamos domiciliados en el Hospital, pero ya extraño nuestra casa; es irónico pensar cuanto valoras las pequeñas cosas, solo cuando las pierdes en contra de tu voluntad!; poder modificar horarios, posturas, iluminación y demás comodidades sin lidiar con terceros. También los cirujanos sugieren que mientras se den las posibilidades, siempre es mejor recuperarse en tu medio ambiente y sin exponer tus defensas naturales con agentes patógenos desconocidos; así que si mi futuro cercano, es partir a casita. Comienzan a recetarme todos los medicamentos, con lista estricta de horarios y tomas; en resumen son como diez pastillas y gotas por día!, y sin personal competente para dicho control, tendré que hacerme cargo!; con todo el tiempo del mundo, voy cargando en mi celular, todas las alarmas con sus respectivos nombres de cada medicamento, ya que en principio veo son todas del mismo color y tamaño. Por fin identifico cual es el calmante que vengo tragando y que mantiene mi cuerpo sin dolor, además de no permitirme fijar la vista, los ojos se me disparan a los costados; es el conocido Tramadol, seguramente con algo parecido a la morfina. Ya nos confirman el alta médica, y partiremos por la mañana; solo una noche más por aquí. No se muy bien porqué, pero dormí perfectamente; supongo la esperanza de salir de aquí me distiende; Yanet empieza recuento de pertenencias, ropa y compras, juntando como seis bultos incluidos su colchón de emergencias; ayudan a vestirme y salimos por los pasillos a donde nos espera Juanpi en nuestro automóvil; por fin respiro aire normal, veo un poco mas de luz solar, subimos y partimos rumbo al pueblo. Hicimos unas cuadras por la ciudad y Yanet, calculando el horario cerca de mediodía, decide parar a comprar unas empanadas en una rotisería conocida; se baja sin su celular, por lo que Juanpi con miedo a que compre alguna variedad que no sea de su agrado, también baja sin llevar su móvil; pasan 10 minutos mas o menos, sigo mirando mi teléfono, solo arriba el auto, casi inmovilizado por las cicatrices, el auto abierto, sentado en la parte trasera y mi paranoia me juega otra de las suyas: y si me asaltan?, ni gritar puedo!. Ya son 15 minutos y ni noticias de mis acompañantes, estoy traspirando como testigo falso, creo me están acelerando las palpitaciones, se me está secando la boca; suerte la mía!, que pedazo de fierro; cuando la desesperación me estaba ahogando, suena mi teléfono, está llamando la Belu!, ay Dios, por lo menos si muero acá, alguien se entera de los detalles!. Cuando le paso el parte de mi situación, empieza a los gritos en contra de su hermano y madre: _Como que te dejaron solo en el auto?, que desubicados!, y eso que les dije. _Si, ya está Belu, no me cortes, así se me pasa el pánico je je. _Y como estas Pa?. _Un poco mareado, pero bien. Seguimos charlando un rato, preguntando por los nietos, contándome algunas de sus últimas ocurrencias; a los pocos minutos llegaron los dos con las empanadas, sin ni siquiera percatarse de lo mal que la pasé. Tendré que superarlo, pero me cuesta un montón, siempre el fantasma del accidente cardíaco, está picaneando mi retorcida conciencia y cuando creo haber pasado lo peor, se cruza otro detalle que evidencia la fragilidad de mis días.

martes, 18 de diciembre de 2018

Aníbal. 06/08/2017

Hoy por la tarde, Yanet vino con noticias de Aníbal, un compañero de trabajo que por esas malas rachas en la vida, está internado en el mismo Sanatorio, justo en la habitación en frente. Se encontró con su esposa en los pasillos, e inevitablemente se pasaron los partes médicos. Lo mío no es joda!, aunque todos mis familiares hagan el esfuerzo por demostrarlo, nadie me puede garantizar la recuperación; pero lo de Aníbal, ya sabíamos que era terminal; ahora Yanet me confirma que está irreconocible, muy delgado, anémico, pero sigue con ánimo y tiene fe de recuperarse. Siempre idealice la muerte como algo oscuro, el fin de todo, la sentencia por la cual tengas pánico o no, no cambia en nada; el fin es inevitable para todos nosotros, pero cuando lo ves o presientes cerca, das cuenta de todo el tiempo perdido por estúpidas razones, por celos o rencores sin sentido, prejuicios por los cuales descartaste alguna oportunidad única; nadie a regresado para contarlo, aunque muchos literarios divaguen sobre el tema, seguirá siendo un tabú desgraciadamente comprobable, con tu propio fin!. Hoy se abre la puerta de nuestra habitación, se asoma lo que queda de Aníbal, y saluda: _Eh, Horacito como andas?. El impacto visual me generó un terrible nudo en la garganta, tuve que tragar saliva varias veces para lograr contestarle. _Aníbal!, bien, bastante bien por ahora; por lo menos sigo vivo!. _Si, ya me contó Yanet; pavada de operación te ligaste; que suerte la nuestra no?. _Si Aníbal, parece que sacamos todos los números. _Si, fíjate como quedé yo!, piel y huesos, tengo que andar con muletas porque las piernas no me aguantan; estoy hecho una piltrafa. _Los médicos dicen que puedo recuperarme!. Si zafo de esta, ya nos vamos a juntar a tomar algo. _Si Aníbal, claro, aunque sea tomamos medicamentos juntos y brindamos con calmantes!. _Ja ja Horacito, vos siempre haciendo bromas!. Después nos vemos y te alcanzo el diario La Capital, así te distraé un poco. _De acuerdo Aníbal, nos vemos. Fue la última vez que nos cruzamos; a él lo mandaron a su casa para que termine su destino; yo seguí luchando por recuperarme y agradeciendo no correr su misma suerte!. Creo que nunca olvidaré su imagen, en la puerta, casi destruido por el cáncer y con ánimos de compartir largas charlas sobre futbol, nuestra patronal y sus programas favoritos en televisión. A la semana falleció, solo que mi familia para no desanimarme, me contaron un mes después, la mala noticia!.

martes, 11 de diciembre de 2018

Bien cosido. 06/08/2017

Según mis médicos, pronto me darán alta hospitalaria; de esta forma corro menos riesgos de ligarme virus o bacterias indeseables, pero en realidad me suena a recambio de plazas disponibles, esa incómoda sapiencia de que todo es “negocio” en este rubro. Igual me consuela que tendré más intimidad en casa, menos gastos en tarjetas de crédito a mi cargo; en cuanto a los cuidados y curaciones, Dios me ampare, serán a cargo de la Yanet las 24 horas del dia!. Ante la consulta médica por nuestras habitaciones, ella muy suelta dijo: _Siiiiii, ya nos vamos a organizar!. Es su protocolo de organización lo que más miedo me da; siempre prioriza sus necesidades, todo lo demás es secundario; carga genes de la abuela gallega, la Ñata, esa que un día de mucha niebla viajando como acompañante, ante el pedido de limpiar el parabrisas, solo repasó su lado derecho y certificó: _Ya está, ahora veo bien!. Así comienza el largo listado de medicación, con dosis y horarios estrictos anotados en receta médica; ya llevo contadas 15 tomas en 24 horas, por lo tanto empiezo a cargar los horarios con alarma en mi celular, de otra forma sería alto riesgo depender de mi cuidadora nocturna para la administración. Ya me sacan a caminar por los pasillos, acompañado por kinesiólogo; otra vez dando vergüenza con esa bata inversa, calzado de seguridad, despeinado alternativo de las pocas canas que quedan, tambaleando efecto de los calmantes, con el médico tomándome del brazo; no quiero ni pensarlo, seguramente debo verme muy similar a los primeros pasos de el joven Frankenstein en la película de Mel Brooks!. Justo hoy, mientras caminábamos, nos encontramos con Javier, uno de los cirujanos que participó en mi bypass coronario y según me comenta, fue el encargado de cerrar mi esternón. _Hola Don Achaval, como anda?. _Eh!, ando. No era el momento para recitarle todas mis quejas y reclamos. _Está muy dolorido?. _No, dolorido no, siento una molestia en el pecho, pero nada grave. Me contesta con una sonrisa: _Es natural mi amigo, sabe usted de que se trató su cirugía. _Si Doctor, no me haga acordar!. Me duele un poco más cuando tengo tos. _No se asuste, está muy bien cosido con alambre de acero inoxidable; le aseguro fehacientemente que no se va a descoser nunca. _Ah, alambre de acero inoxidable?; bueno, quizás reciba mejor señal de mi empresa telefónica, ya que tengo antena incorporada!. _No se Don Achaval, el tema en recepción de señal no es mi rubro. Le causó gracia mi acotación, supongo que sonó ridícula; pero vino a mi memoria el primo Daniel, quien culpa de un accidente automovilístico se ligó una placa metálica en su cráneo y siempre hacia su acto de magia, tomando la antena de la radio Spica, aumentaba el volumen de señal!.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Aguante corazón!. 05/08/2017

Por la tarde llegó otro paciente para cirugía ambulatoria; Yanet se encargó de los protocolos con su familia, contar todo lo acontecido en esta fatídica semana, sus padecimientos y situaciones que nos alinearon en la misma habitación. Ellos viven en Pergamino, tienen una pequeña explotación agropecuaria, conocen a la misma cooperativa para la cual trabajo; por supuesto, tampoco pueden creer mi realidad en salud!; siendo tan sano, manteniendo un régimen natural en comidas, que termine con semejante cirugía. Después de la cena, preguntan si pueden poner un programa en la TV, obvio que a estas alturas intentaba leer uno de los tantos libros me habían dejado mis hijos y no me preocupaba demasiado ver algo en televisión, así que les pasamos el control remoto y buscaron su programa preferido del sábado a la noche, en el Canal 13, La noche de Mirtha!. Mirá que hay canales interesantes, y justo me tiene que tocar como compañero de habitación, un fiel seguidor de la Señora!; miraba a Yanet y se me reía en la cara; disimuladamente, pero se reía, sabe fehacientemente mi resistencia a estos programas de entretenimiento, además con el agregado político del momento: María Eugenia Vidal, Eduardo Sadous, Toty Flores, Débora Plager y Carlos Roberts. Mientras la Señora enumeraba a cada uno de los invitados, me anunciaba que por más anestesia que me inyectaran, la tortura sería apoteótica!. Intento concentrarme en la lectura, pero es más fuerte la indignación por cada mentira escuchada, con su obsecuente corroboración de la conductora u otro invitado, ya que en esta oportunidad han inclinado la cancha totalmente hacia la derecha!. Hay comentarios tan ridículos y mentirosos, que me causan el dolor similar a un golpe en los testículos!; decir que van a la Villa Itatí sin guardaespaldas, a las 7 de la tarde a tocar timbre!; naaaaaa, ni como cuento de Stephen King son creíbles; es escritor de ficción, pero le pone siempre algo de realidad para que sea más terrorífico. Cerraba el libro como para pedir que bajen el volumen, por lo menos así sufro menos; pero Yanet me mira seria y agrandando sus ojos con el mensaje subliminal, “ni se te ocurra”; vuelvo a disimular abriendo el libro en cualquier parte, total ya se que no lograré leer ni una puta línea!. Trago saliva, pido agua, voy al baño y sigue el programa, respiro un poco en las publicidades, pero cada minuto que sigo escuchando temo por mi corazón averiado. Seguramente esta prueba de salud mental no es para cualquiera, pero siempre me tocan a mí!, mantener la cordura bajo semejante tensión en contener los mil y un insultos de los que me vienen ganas, es un esfuerzo sobrehumano. Cuando al fin termino el bendito programa periodístico desinformativo, me alivié tanto que me dormí al instante; según la Gallega, ronqué como nunca, como cuando sufro pesadillas!.

viernes, 23 de noviembre de 2018

No daba para más!. 05/08/2017

Hoy hubo cambios en el plantel de enfermeras; en lugar de aquella, que sugería éramos como familia, entro una piba de más o menos 30 años, flaca, alta, con tatuajes en los brazos; con el cabello como Annie Lennox, pero con el perfil, la seriedad y gestos de Nina Hagen en los 90!; digna representante de la raza aria, sin más palabras que las necesarias para el saludo o preguntarme si necesitaba algo; moviéndose con pasos largos, rápidos, casi con ritmo marcial. Ya que seguía renegando con el bendito parche lumbar, la puse al tanto: _Tengo problemas con el parche lumbar; se me está corriendo y me molesta, porque se pega en las sabanas. Me quedó mirando fijo, como si dudara de mi cordura o de lo que le había dicho; miró a mi Gallega, que entrando en más detalles y con señas orientativas, le contó lo mismo. Entonces me inclinó hacia un costado, para que vea de cual parche hablaba. _Ah, el parche!, perdón señor no le había entendido; bueno ya lo pido, así lo cambiamos. Ya estoy perfeccionando el sistema para bajarme de la cama, sin usar mis brazos; que por sugerencia médica los sigo acomodando como dentro de un chaleco de fuerza; bajo un poco mi pierna sana, la otra está con costura de punta a punta, engancho el pie en el borde inferior de la cama, y haciendo todo lo posible con mis abdominales, me incorporo lentamente. Todo esto para no reincidir con la chata y el papagayo!. Claro, mi máximo punto de apoyo, era el famoso parche, por lo cual, cada intento por bajarme, se movía un poco más; como era de esperar, cuando uno es más Fierro que Martín, intento bajarme para ir de cuerpo y noto que el porfiado parche se desplaza más abajo!; como no puedo tocarme hago la triste proyección y doy cuenta de la tragedia a venir; mis necesidades eran imperiosas, por lo cual cundió el pánico y le dije a mi Gallega: _Sacame el parche ya, que me cago!. Casi de un salto y riéndose a carcajadas, levantó mi bata y de un tirón arranco el parche; fui lo más rápido que puede, me desplomé en el inodoro y liberé todo lo que tenía atrapado. Como es mi costumbre, me quedé unos minutos sentado por si reincidía; pero cuando intento incorporarme, me entero que estoy pegado al asiento del sanitario!; todo el adhesivo del parche, había quedado en mis nalgas; no lo podía creer!, tuve que pedir ayuda a la Gallega, para despegarme. Entre risas e insultos, volví a la cama mucho más aliviado, si bien seguía un poco dolorido, reírme de mi suerte, resulta bastante positivo. A pocos minutos mas tarde, llega la enfermera bien en “Nina” y comenta: _Bueno señor, ahora le cambio el parche lumbar. Casi al mismo tiempo, como sincronizados, La Gallega y yo nos sonreímos y le explico: _No querida, tuve un accidente con el parche; se corrió del todo hacia abajo, me tapó la única salida y no daba para más!, ya me lo quitó ella. Si, fue la única vez que vimos reír a carcajadas a la enfermera; esta misma que parecía tan seria!.